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REÚNA, un espacio para el diálogo

En esta convulsa etapa electoral hemos podido observar como se producen más fracturas político-partidarias, con la aparición de nuevas organizaciones y acusaciones mutuas de deslealtad o de inmovilismo. Si en abril ocurrió con una ampliación de oferta en la derecha más extrema, ahora sucede con un desgajamiento dentro del mundo de Podemos. Pluralidad, lo que se dice pluralidad, hay mucha. Sensatez y búsqueda de entendimientos, incluso entre los que tienen planteamientos muy similares en lo económico o en lo ideológico, parece que bien poca.


¿Signo de los tiempos? Creo que no. Esto ha sido así siempre, desde el comienzo de la etapa democrática tras el final de la dictadura franquista. En los primeros comicios, celebrados en junio del año 1977, pero también en los de marzo del 79, la oferta de partidos de izquierda era enorme. En el 77 con distintas marcas y coaliciones, pues aún no estaban todos legalizados. En el 79, ya presentes con sus nombres y siglas propias: PCE, PTE, ORT, MC-OIC, OCEBR-UCE, LCR, LC, POC... Eso sí, salvo los de Carrillo, con muy escaso apoyo ciudadano en las urnas.


En Canarias, tuvimos a Pueblo Canario Unido (PCU), en el 77, y a Unión del Pueblo Canario (UPC) en el 79, expresiones unitarias del nacionalismo de entonces, que renegaba de la autonomía y apostaba por la autodeterminación. Al primero decidió no unirse el PUCC, como relato en mi libro La Unión del Pueblo Canario. Luces y sombras del nacionalismo autodeterminista canario de los 70-80. Por incomprensión del tema nacional y asunción de un obrerismo con tintes muy centralistas. Estuvo a punto de suceder lo mismo en el 79, y su máximo responsable de entonces, Pablo Ródenas, se vio obligado a realizar una gran labor pedagógica para superar las reiteradas resistencias de una parte de su grupo a integrarse en UPC.


Ocurrió lo mismo en los años noventa con la constitución de ICAN, otro espacio de confluencia de organizaciones canarias de distintos orígenes y trayectorias. En el camino se quedaron grupos y personas que les parecía insuficiente, muy autonomista o demasiado moderado el acuerdo alcanzado. Algunos han vuelto a resurgir casi veinticinco años después para formar parte del original Podemos. Y duraron tres telediarios. Más recientemente de NC. Y tampoco parece que se sientan muy cómodos.

EXPERIENCIAS UNITARIAS. Reconozco que me alegré mucho cuando se produjeron aquellas experiencias unitarias, con las que podía tener diferencias, pero me parecía -y me sigue pareciendo-más importante poner por delante lo que une que lo que separa. Experiencias que tuvieron su menor o mayor recorrido, sus aciertos y sus errores, sus coherencias y sus contradicciones. Como pasa con todos los partidos sin excepción. Pero que permitieron el salto de pequeños grupos condenados a un escaso peso social o incluso a la marginalidad a formaciones más amplias, con distintas sensibilidades, que consiguieron mucho más apoyo de la gente y lograron significativa presencia en las instituciones. Más parecidas, sin duda, a la sociedad que pretendían representar.


Me alegraba ayer y me sigo alegrando hoy. Si CC y NC, por separado, han coincidido en el Congreso en un 90% en sus políticas de defensa de Canarias en Madrid, si esto ha supuesto notables éxitos para las islas, el mayor de ellos la separación de los recursos del REF de los de la financiación autonómica (es decir, 600 millones de euros anuales más para educación, sanidad o dependencia), ¿por qué no juntar fuerzas en estas elecciones de ámbito estatal y posibilitar una sólida presencia en Madrid de organizaciones que trabajan solo por y para Canarias?


Entiendo y respeto que haya gente que no esté en esa línea. Y muestre su legítimo apoyo a formaciones de carácter estatalista. Afortunadamente, hay un amplio abanico de opciones democráticas, a izquierda y a derecha, con mayor o menor compromiso autonomista, federalista o centralista. Mucho donde elegir, vamos. Entiendo bastante menos la agresividad con que algunos han recibido el acuerdo. La política de amigo/enemigo es muy condicionante y empobrecedora. Creerse con la verdad absoluta, también.


Esa postura de búsqueda de entendimiento es justo lo contrario de lo que ha sucedido en el período reciente en España, en el que cuatro formaciones estatalistas -PSOE, PP, UP y Cs- han sido incapaces de mover ficha para intentar establecer un gobierno. Lo que ha perjudicado gravemente a las comunidades autónomas y a los ciudadanos y ciudadanas. La cultura del pacto, de la eliminación de apriorísticas líneas rojas, del entendimiento con el distinto, no parece estar a la orden del día, pese a que la plural conformación de un parlamento sin mayorías obliga a intentarlo. Un fracaso de la política y los políticos, con nombres y apellidos.


Por ello, me gustaría reconocer la labor de un pequeño grupo de reciente constitución. Especialmente por su valentía al alzarse como modesta voz por la unidad cuando otros ponen artificialmente por delante lo que separa y divide, no sé si para autoafirmarse. Me refiero a REÚNA, espacio para la reunificación del nacionalismo canario. Mucho antes de que Coalición Canaria y Nueva Canarias se sentarán a negociar, este colectivo había enviado mensajes a personas de los dos lados del nacionalismo realmente existente, conminándoles a dialogar. Situación que se hizo más perentoria tras anunciarse la convocatoria de elecciones generales para el próximo 10 de noviembre. Con humildad, sin alharacas, con prudencia, sin fotos, sin protagonismos, ha contribuido a los relevantes pasos que se han dado estos días.


MAYORÍAS. REÚNA, desde una nítida defensa de máximos niveles de autogobierno para transformar Canarias, considera que el nacionalismo canario debe aspirar a representar a las mayorías populares: personas asalariadas, en situación de desempleo, autónomas, pequeño y mediano empresariado, profesionales liberales, jóvenes, pensionistas, etcétera, impulsando especialmente el avance a todos los niveles de la mujer canaria.

«Frente a la bronca permanente, diálogo constructivo y sincero. Frente a las líneas rojas, búsqueda de elementos comunes. Frente a los estrechos intereses partidistas, altura de miras y superación de los sectarismos. Frente a viejos y nuevos sucursalismos, propuestas de país, de país canario, elaboradas desde y para nuestra tierra. Ese es el camino que seguiremos impulsando antes y después de estas elecciones generales en los que tanto se juega Canarias». Eso señala REÚNA en un comunicado emitido esta semana. Estoy seguro de que más allá de los espacios partidarios, muchos hombres y mujeres de Canarias comparten ese espíritu y esos objetivos.


FUENTE: https://www.canarias7.es/opinion/firmas/reuna-un-espacio-para-el-dialogo-BX8077605