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Subirse al carro ganador

El próximo 21 de octubre tendrá lugar las elecciones federales para elegir a los 338 miembros del Parlamento de Canadá. Los pronósticos demoscópicos apuntan a que la pugna entre los liberales del actual primer ministro Justin Trudeau y los conservadores de Andrew Scheer estará pareja, con apenas unos puntos porcentuales de diferencia entre ambos. No obstante, el gran protagonista de estos comicios está siendo el partido nacionalista Bloque Quebequense que lidera el carismático y elocuente Yves-François Blanchet, que le aseguran alrededor de 18 escaños en la Cámara estatal. Esto es importante puesto que los nacionalistas pueden ser determinantes en la gobernabilidad después de sus pésimos resultados en las federales de 2011 consiguiendo 4 de los 75 escaños asignados a la provincia de Quebec, y la sutil recuperación en 2015 con 10 asientos. Las demás formaciones no han tardado en atacar al Bloque en un intento de frenar su escalada, insinuando que su único interés es la independencia de la región francófona y no los asuntos de Estado. Para los nacionalistas no hay mejor manera de afrontar estas últimas semanas que siendo el eje principal de campaña, y generando lo que en la politología se denomina el efecto bandwagon o subirse al carro ganador.


Salvando las distancias, la campaña a Cortes Generales en Canarias se está iniciando en cierta manera de forma similar a los acontecimientos expuestos anteriormente. El acuerdo nacionalista canario entre NC y CC-PNC ha causado revuelo en muchos ámbitos políticos y sociales, con detractores internos y satisfacción en sectores asociativos. Esta alianza denominada “hagamos fuerte a Canarias” conlleva una transformación en el sistema de partidos canario al reducir la oferta electoral nacionalista, e institucional al provocar recelos en los demás miembros del ejecutivo autonómico. Tanto los socialistas como los podemitas ven con recelo que NC coquetee con el archienemigo CC-PNC, y buscan desequilibrar la alianza poniendo el punto de mira en estos últimos. Con esto se aseguran un ataque electoral a los nacionalistas sin necesidad de tocar a sus socios de gobierno.


La llegada a las islas de figuras como Juan Carlos Monedero y su calificación a la diputada Ana Oramas como un “león que lleva 15 días sin comer”, y la rápida respuesta de la misma con “soy una leona que defiende su territorio y a los suyos”, evidencian el intento de creación de un relato que tiene como objetivo el bloque nacionalista. Y es lógico. Las encuestas internas de los diferentes partidos políticos pronostican que el acuerdo nacionalista no ha sido tan mala estrategia como pueden reflejar algunos sectores, sino todo lo contrario, una apuesta por la activación del eje centro-periferia que provoca directamente una movilización de sectores ideológicamente transversales pero similares en el eje nacional. Cuando en un sistema de partidos concreto existe una oferta de partidos no estatales, el refuerzo por los temas territoriales aumenta, aumentado en consecuencia las identificaciones identitarias y de autogobierno. Ante esto, los partidos estatales entran en la pugna territorial para competir con los nacionalistas en un intento de aprovechar este espacio. Ejemplo de ello puede ser Más País de Iñigo Errejón, que en Canarias ha entrado con un mensaje claro: NC y CC-PNC no defienden esta tierra.


En consecuencia, lo que puede provocar este marco competitivo donde el “enemigo común” es el nacionalismo canario es que los electores vean en la alianza NC-CC-PNC la ganadora de las elecciones, generando una bola de nieve de optimismo entre los sectores más nacionalistas que antes se dividían entre las dos formaciones y, minoritaria pero destacablemente, entre sectores soberanistas. El trasfondo de esto está en los conflictos identitarios y territoriales, contraponiendo un nacionalismo sin Estado, el canario, con un nacionalismo español disfrazado de patriotismo. Errejón y Sánchez buscan a nivel central competir con la derecha atribuyéndose términos que generalmente se los identifican como conservadores: patria, país o España. En cambio, en la periferia el objetivo es abarcar el espacio territorial intercediendo en el nicho nacionalista con mensajes deslegitimadores que alejen el enfoque de los ciudadanos de los temas donde los nacionalistas se encuentran cómodos: defensa territorial, autogobierno, identidad, etc. No obstante, el efecto bandwagon afecta sobremanera a los que se le consideran ganadores antes de que el recuento de los votos se produzca. No sé, pero me parece que algunos no han medido bien sus estrategias y pueden hacer que sus peores sueños se cumplan: la influencia del nacionalismo canario para determinar la gobernabilidad del Estado.


FUENTE: Ayoze Corujo Hernández, politólogo y analista político. @ayoze_uam

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